

San Isidro de El General. Cayetano Corrales llegó a las canchas de la cooperativa con tan solo 20 años, según nos relató eran tiempos muy distintos a los actuales, en donde los antiguos gerentes como colaboradores debían trabajar con mucha fuerza, al no contar con la tecnología que se tiene ahora.
Para Corrales los 43 años y 8 meses que se desempeñó en la cooperativa fueron tiempos de aprendizaje y muchas anécdotas, como la de la famosa Aspirina.
La Aspirina fue uno de los chapulines que llegaron al ingenio para apoyarles en el trabajo, pero fue tanta la popularidad que tuvo en ese momento, que todo el mundo quería treparlo, era una calentura enorme por ese chapulín. Tanto así, que se quedó con el nombre de “La Aspirina”.
“La Aspirina ya se pensionó, pero sigue allí, aún la pueden visitar”, nos relató Cayetano.
Este 29 de mayo será un día para recordar en la vida de Cayetano Corrales y la cooperativa, porque un colaborador noble, humilde, carismático, responsable e irremplazable dijo adiós a las labores que realizó por casi 44 años.
Y como el mismo Cayetano acotó, un hombre con suerte fue el que llegó un 5 septiembre de 1977 a CoopeAgri, por un mes venia, pero la cooperativa se transformó en su hogar, en parte de su vida.
Y es, a ese mismo hombre con fortuna que CoopeAgri le dice: Gracias, por brindar esas primeras fuerzas en el Ingenio. En donde “el hombre de las calderas”, como algunos le conocen dejó su huella en la historia de la cooperativa.